Logo Aevecar

30 meses de tendencia a la baja reducen mas de un 17% la venta de carburantes

Mientras los precios de la gasolina y el gasóleo rozan estos días los máximos históricos alcanzados en julio de 2008, las estaciones de servicio vienen registrando un notable descenso en todos sus ingresos

Los precios de los combustibles rozan estos días máximos históricos.
La demanda de carburantes de automoción, de combustibles, es un indicador de la marcha de la economía y lo cierto es que el año pasado se consolidó la tendencia a la baja en el consumo iniciada en julio de 2008, acumulando ya 30 meses de descenso, situación que preocupa a los empresarios de estaciones de servicio por cuanto ese descenso en la venta de carburante se traduce ya en un 17 por ciento, a lo que hay que sumar un 30% menos en la facturación de las tiendas de las estaciones y de un 45% en los centros de lavados asociados. «Lo peor de esta situación a la baja es que es constante», afirma Rafael Pizarro, presidente de la Agrupación Española de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles (Aevecar).
La caída en la ventas, como es lógico pensar, no ha sido igual en todas las estaciones y donde más se está notando es en las situadas en el medio rural y en las carreteras, donde ese descenso alcanza hasta el 35 por ciento, mientras que en las gasolineras de las grandes ciudades la bajada en la demanda y consumo puede oscilar entre el cinco y el siete por ciento.
«Si no andan los vehículos y los camiones eso indica que la economía está parada porque uno de los mejores termómetros económicos es la demanda de carburante», afirma Pizarro, a la vez que apunta que esta bajada en las ventas no se compensa con la subida de precios registrada, ahora se están rozando los históricos de julio de 2008 (1,21 euros el gasóleo y 1,27 la gasolina), «porque cobramos comisión por litro, no por el precio del mismo», indica Pizarro, a la vez que recuerda que además del precio del barril de petróleo han subido el IVA y los impuestos especiales.
Esta complicada situación por la que atraviesa el sector está repercutiendo, apunta Pizarro, «de forma muy negativa, hay estaciones que no pueden aguantar y tienen que ir al cierre, con lo que eso conlleva de pérdida de puestos de trabajo, y las que quedan, con una reducción importante de beneficio, también tienen que ajustar sus plantillas». No obstante, el presidente de Aevecar manifiesta que «este sector se distingue porque ha defendido los puestos de trabajo a capa y espada, ya que aquí no se han registrado las reducciones de plantillas de otros sectores y procuramos aguantar todo lo que podemos porque tenemos plantillas muy equilibradas».
La situación del sector, indica Pizarro, es muy parecida en todas las provincias y en Burgos han cerrado varias estaciones, aunque son las gasolineras rurales y de carretera las que peor están soportando la crisis, «y se mantienen abiertas porque las están explotando en plan familiar». Por lo que respecta al futuro, Pizarro declara que «hay que ser optimista y realista, nosotros somos un termómetro que ahora está diciendo que la situación es complicada, aunque tenemos el ánimo para seguir estando ahí, pero si las cosas no cambiando y los políticos no tiran todos en la misma situación lo vamos a pasar mucho peor», y es que a la caída en venta de carburantes se une otras medidas del Gobierno, como la facturación, que a su juicio no benefician al sector «porque más de 60% de la facturación de las estaciones de servicio son impuestos y lo que no es normal es que a una empresa la computen la facturación no en neto sino con impuestos», señala Pizarro.
Desde la patronal del sector, a pesar de las dificultades, están haciendo un importante esfuerzo en cursos de formación para sus trabajadores, en los dos últimos años casi medio millón de euros, «porque el mayor tesoro que puede tener una empresa es una buena plantilla especializada y profesional», y para llegar a acuerdo con las gobiernos regionales en materia de protección del medio ambiente, en concreto sobre emisiones contaminantes y medidas preventivas, que rondan los 50.000 euros por instalación y que se vienen realizando desde hace años por fases.