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Repsol no podrá abrir más gasolineras en la provincia

Repsol no podrá abrir más gasolineras en la provincia

Para el vicepresidente y portavoz de la Agrupación de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles de Castilla y León (Avecal), Rafael Pizarro, la medida «injusta y perjudicial». Opina que esta decisión del Gobierno central supone «coartar las posibilidades de los empresarios del sector para llegar a un acuerdo con petroleras y, por lo tanto, resta competitividad».
Pizarro considera que, al final, las consecuencias las pagarán los ciudadanos, principalmente de zonas rurales. «Hay lugares pequeños a los que solo acuden estas grandes petroleras, más por imagen que por rentabilidad, como ocurre en otros sectores. Si no van ellas, y con esta prohibición se reducen las posibilidades, esos pueblos se quedan sin estación de servicio y sin suministro por falta de abanderamiento», detalla.
El también presidente de la Agrupación Española de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles (Aevecar) lamenta que este es solo uno de los numerosos problemas que va a acarrear la llamada ley Soria, dañina, a su juicio, para todos: empresarios y usuarios. «Es un brindis al sol que no va a lograr nada. Se escudan en dar más facilidades a las firmas pequeñas pero eso no va a ocurrir. Lo único seguro es que van a seguir cerrando estaciones de servicio porque esta nueva ley solo va a agravar las letales consecuencias del céntimo sanitario que en Castilla y León sufrimos desde marzo del año pasado», indica Pizarro y recuerda el desplome de las ventas desde su aprobación, próximo al 30% en 2012 y similar en 2013.
La caída ha supuesto en concreto la pérdida de más de 350 empleos en la región, 50 de ellos en Burgos, provincia especialmente castigada en este sentido, pues asume un 25% del descenso total.
Otro aspecto negativo de la restricción gubernamental es, en opinión de Pizarro, que «castiga a los que lo hacen bien». «Parece que si creces mucho tienes que pagarlo y no debería ser así», precisa para concluir que, «en términos coloquiales, se pega una patada a las petroleras pero en el culo de las gasolineros».
No obstante, Pizarro no se sorprende de decisiones como esta, habida cuenta, asegura, del asedio que padece el sector, con «obligaciones que no existen en ningún otro». «Lo lamentable es que para nosotros la crisis no es el problema, lo son las medidas de las administraciones públicas», apostilla.